martes, 26 de mayo de 2009

Otro tipo de miedo

Faltan sólo cuatro días para cumplir 30 semanas. Todos los calendarios coinciden en que me encuentro irremediablemente en el preciado tercer trimestre y lo más probable es que resten menos de 10 semanas para que mi flaco conozca el mundo que lo espera. Pero como no se trata de librarse de un miedo para disfrutar y ser feliz, me parece que el antiguo miedo (que aún persiste y complica las cosas) está mutando a otro estilo de inquietud. No me será sencillo explicarlo pues lo intenté en varias oportunidades con diferentes interlocutores, que al escucharme se quedaban callados, mirándome con cara de desconcierto. O tal vez (y no lo decían) pensando: "esta mina me tiene harto". En fin, aquí no veré las caras, así que el silencio también puede ser que nadie lo ha leído y listo.

Ya he dicho en varias ocasiones que la vivencia de este embarazo se parece a la prolongación del tratamiento que hicimos para lograrlo (ICSI). Los tratamientos de alta complejidad son vividos con mucha ansiedad, paso a paso, y sabiendo que todo puede terminar en cualquier momento. De algún modo, he pasado estos meses con esa misma sensación, que por suerte no encuentra a su demonio más temido, sino que prospera y prospera. Que mi luchador se la banca, aquí ya lo saben todos, incluso mucho mejor que yo. Entonces la sensación es más o menos la siguiente: falta poco, el “tratamiento” llegará indefectiblemente a su fin y como este tiempo lo he dedicado a cuidarme para el “tratamiento” más que a pensar que voy a tener un hijo, siento que de un día para el otro me lo van a dar y mi cabeza va a colapsar. La de mi hijo, bueh, ya tiene turno con el psicoanalista apenas sepa decir “gua”. No sé si llego a explicarme. La sensación es esa.

Otra cosa que se me ocurrió es que tal vez lo que me sucede es que no me lo creo, entonces no hay representación en mi cabeza que valga. No lo creo aunque me patee como un loco todo el día en la panza. ¿Seguiré así cuando patee la pelota contra la ventana?
Al pensar eso, el mecanismo automático es decir: “bueno ponete las pilas, ya fue, empezá a comprar algo, prepará algo”. Allí, exactamente en ese punto, una marea de ganas me invade. Hasta siento una punta de felicidad pero es arrasada por el miedo anterior. Ese que ya conocen. Así que estoy así, inmóvil. En fin, para el reposo es bueno…

9 comentarios:

Iris de Brito dijo...

Me gusta más creer en lo segundo. No se puede tener una imagen real de lo que no se conoce. Yo recuerdo los partos como una gran lección en ese tema. Recuerdo haber llegado al hospital sintiendo "los dolores más fuertes que soy capaz de aguantar" y sólo tenía 2 cm. de dilatación. Claro... me mandaron para la casa y fui capaz de aguantar mucho más dolor...pero no lo sabía.
También recuerdo haberme hecho una imagen de mi hija mayor diciéndome: si sale niña será blanca como yo, si sale varón será moreno como su papá. No estaba preparada para la linda morena que tuve!!
Cuando nació la segunda (ahí si sabía que era niña), me dije a mí misma, bueno si la primera es morena esta va a salir blanca y de ojos verdes... error!! Igualita a su hermana como dos gotas de agua. Hasta tuve la sensación de que me dieron la misma otra vez!!
También esperé "la linda experiencia de la lactancia materna" Error!! Me resultó horrible, doloroso, estressante, espantoso.... pero no lo sabía!!
Así que ya ves: Khalil Gibran tenía razón: Nuestros hijos no son nuestros hijos, son las ansias de la vida por sí misma!!
Un abrazo, y aceptate vos misma con tus angustias y sus miedos!!
Eso es ser mamá.

Zeta dijo...

Gracias Iris. Tenes razón, a veces uno piensa que se acepta pero en verdad sufre porque suponde que debería estar haciendo otra cosa de la que hace, cuando en verdad esto es todo lo que hay. Ni más, ni menos.

GraciaS! Besos.

madre hay una sola dijo...

Un hijo es algo demasiado concreto como para poder imaginarlo antes. Yo también me preocupaba cuando estaba embarazada pensando que cuando lo tuviera en brazos no iba a saber qué hacer. Y algo de eso hay, pero una aprende. Rapidísimo. Antes de que esté el bebé parece imposible, pero cuando está, todo simplemente se acomoda y pasa por cuidarlo, cambiarlo, bañarlo, dormirlo, darle la teta. Ni te das cuenta, ni tenés dudas. Simplemente es lo que hay que hacer. Lo más parecido que me pasó es empezar en un laburo nuevo y tener que aprender todo, conocer a la gente, saber dónde conseguir café, dónde están los baños, etc. Y después es tu rutina, tu laburo, llegás, saludás, vas a la cocina a buscar café como si nada. Lo que sí, estás mucho más cansada y el hormonazo pega, el postparto es jodido, pero se sobrevive, todas sobrevivimos.

Luisina dijo...

hola! ya falta poquito...
definitivamente...tu mundo va a estallar cuando nazca tu hijo...por suerte e irremediablemente!!!

Anónimo dijo...

El miedo va cambiando... pero sin dejar de ser MIEDO

Las primeras semanas... miedo al aborto

Cuando se acerco la semana 22... miedo a repetir la historia

Entrando en el tercer trimestre... miedo a que tu cabeza colapse cuando te lo entreguen

Cuando nazca... miedo a no poder cumplir con tu funcion de mama (con todo lo que eso implica)

En su primera infancia... miedo a que sufra o a que le pase algo

En su adolescencia... miedo a...

Miedo, miedo, miedo... y mas miedo

Siempre sentimos miedo... lo importante es que no nos paralice...

Algo que te parecia imposible... esta proximo a suceder... no dejes que el miedo te parelice y te impida disfrutar (aunque sea un poquitititititito)

Falta poco para que el sueño se haga realidad...

Empiezo a preparar y a disfrutar tu llegada, sobrino

Los quiero mucho!!!!!

majito dijo...

Aguanta, aguanta que vas llegando!
Es tal cual... yo tambien creo que si lo logro el embarazo se va a sentir como una prolongacion del tratamiento.
Pero ya falta casi nada nena, seran otros miedos pero con el cachorrito en brazos!!!
Besos

Flor dijo...

Yo creo que cuando caigas (ya no te falta nada) vas a ser la persona mas feliz de la tierra.

No creo que se pueda saber ni sentir de anetmano la maternidad en sí. Yo puedo imaginarme como será cuando eso pase para mi, pero de la ficción a la realidad siempre hay distorsiones...

Dentro de poquito vas a dejar de esta inmóvil para pasr a dar la teta, cambiar pañales, no dormir y vivir la experiencia (para mi) mas maravillosa del mundo.

Te sigo acompañando, ya no falta nada!

Flor

July dijo...

Zeta, te deseo mucha fuerza, falta poco. Dentro de poco tendrás a tu bebe en brazos.

Un beso enorme.

Zeta dijo...

Ay chicas no saben lo que espero ese momento en que por fin lo escuche llorar y no dependa exclusivamente de mi. Que le podamos enchufar una mamadera, un chocolate, un chorizo colorado, pero que engorde, por favor que engorde!!!

Gracias totales!!