lunes, 11 de mayo de 2009

¡Pasamos el kilo!

El tema del peso es un stress. Lo ha sido toda mi vida. O más bien hasta terminada la adolescencia, que deambulaba por cuanto nutrichanta encontré (o peor, que encontraba mi madre). Siempre con magros resultados poco duraderos. Más tarde, como quien no quiso la cosa, orienté cierta especialidad de mi profesión hacia los desórdenes alimentarios. El stress ya no era por mi peso, sino por el de mis pacientes.

Hoy, se trata del peso de mi hijo. La premisa es: tiene que aumentar. Parece sencillo si se trata simplemente de atorarse de alfajores Cachafaz. Pero cuando se está a merced de una arteria umbilical única y una madre con trombofilia, las cosas no son tan simples. Sino pregúntenle a mi hijo, que ya ha comenzado a padecer a su madre. Aunque está visto que se las viene arreglando bastante bien. Hoy, con 27.1 semanas, ha superado heroico, por unos pocos gramos, el kilogramo de peso.
La madre se alegró como si al pequeño le hubieran entregado un Oscar o ganado el Premio Nobel. Ninguna de esas cosas pasó (aún). De todos modos es suficiente motivo para festejar.

10 comentarios:

Gabiota dijo...

Un Oscar, un Marttín Fierro y un Nobel para es bebucho y esa maravillosa mamá que se han ganado todos los trofeos que existen sobre la tierra !!!!vamos flaco todavía!!! siga engordando que para hacer dieta hay tiempo acá afuera BESOS!!!!!!!!!!!!

madre hay una sola dijo...

Ayer estuve leyendo un rato tu blog. Mi hijo nació en la semana 37, estuvo 19 días en Neo. Ahí vi bebitos muy muy chiquitos, que entraban mal y lentamente salían adelante. Yo sé que para vos en este momento cualquier esperanza o ilusión es una enemiga, pero creeme que estos chicos tienen unas ganas de vivir y una fuerza que te deja con la boca abierta. El momento en el que yo me sentí madre por primera vez no fue cuando vi el evatest, o en la primera eco, o cuando me lo mostraron apenas salido de mi panza, sino la primera noche después de la cesárea, cuando él estaba en Neo y yo en mi cuarto, sin poder dormir, preguntándome "¿porqué? ¿porqué no respira bien? ¿porqué no se prende a la teta? ¿porqué no entiende que tiene que curarse así nos vamos pronto y juntos a casa?". Y de golpe me dí cuenta de que estaba pensando nada más en mí, en mi dolor, en mi decepción, en mi bronca, y no en él, que estaba luchando por cada bocanada de aire, sin entender, sin saber si valía la pena. Y que quizás me necesitaba, para estar ahí al lado, para tenerle fe, para alentarlo. No para apurarlo o reprocharle nada. Eso es lo que hacemos los padres, tenerle fe a nuestros hijos. Y esperar. Ardiente paciencia. Éste es tu embarazo, ese es tu hijo, quizás no es el embarazo feliz que a una le meten en la cabeza que es el "normal", pero es el tuyo y es único. Tenele fe al flaco y tené fe en que vas a sacar fuerzas para manejar lo que venga. Yo te escribo esto desde el alma porque aunque no te puedo decir "te entiendo" (creo que nadie que no seas vos sabe la que estás pasando) sí puedo hacerme una idea de lo que sentís. Abrazo enorme (para abarcar la panza).

Astrid dijo...

Amiga, y ya faltan 3 para la 30!

Flor dijo...

Muy bien por ese chiquitín tin tin!!!

Ustede siga con los alfajores que pronto llegamos a la semana 30 y a los dos kilitos!

Besos.

P.D.: mataría por un alfajor... lástima que están tan lejos... Ya me voy a desquitar para fin de año cuando viaje a Argentina :)

Zeta dijo...

Amigas cibernéticas!

Mil gracias por semejante hinchada para el flaco! De verdad que ayudan.

Madre hay una sola,
Me hiciste emocionar! Gracias. Muchas veces pienso en eso de confiar en mi hijo y cuando no lo logro me embarga una culpa horrible, porque se que la cosa viene por ese lado. Así que acabo de arreglar un horario con mi psicoanalista, a pesar del reposo, me voy a dar una vueltita después de la obstetra. Me va a venir bien.
Gracias!

Besos.

Mariela Diaz dijo...

Zeta: no nos conocemos pero vengo leyendo tu blog hace unos días.
Al igual que Madre hay una sola te digo que entiendo tu preocupación y aunque aun no tengo hijos (también estoy en la lucha de conseguirlo) mis sobrinos, 2 de los 4 nacieron con bajo peso y hoy se convirtiron en "locos bajitos" hermosos, sanos y fuertes.
Tené fe, estate tranquila (lo más que puedas) y comé muchooo, jaja

Un beso

Zeta dijo...

Muchas gracias Mariela!
Lei tu historia en tu blog y también la venis luchando. Ojalá pronto vos también puedas converetirte en madre. Te lo deseo de corazón.

Besos

Zeta

Anónimo dijo...

Bravooooooooooooo!!! sobrino

Te felicitooooooooooooooooo!!!!

No se si es para un Oscar o un Nobel... pero cada dia que pasa... cada semana que pasa... cada gramo que aumentas... cada eco que tu mami me cuenta que esta todo ok... yo festejo

Te tengo mucha fe, sobrino

Te espero

Te quiero

Tu tia, VANE

madre hay una sola dijo...

Decile no a la culpa, es una porquería que no sirve para nada y ocupa mucho espacio.

Zeta dijo...

Gracias Tía por tus múltiples mensajes!!!

El flaco.